jueves, 23 de abril de 2009

¿PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA?


Tras la medida implementada por el gobierno, las jubilaciones van al Estado o…al Estado


Argentina fue un país que se caracterizó durante largo tiempo por la posibilidad que le brindó a su población de elegir donde destinar sus fondos previsionales de capitalización, o lo que todos mejor conocen como el dinero destinado a la jubilación.

A través de las nuevas generaciones, y con las modificaciones que experimentó la tasa de desarrollo humano, específicamente con la extensión de la variable de la esperanza de vida, la edad del retiro laboral fue modificada tanto para los hombres como para las mujeres que habitan el territorio nacional.

Desde la década del ´90, las personas tenían el poder de decidir en manos de quién dejar resguardado su futuro, es decir, si confiaban en el Estado o en empresas privadas. Y es en esa posibilidad de elección donde residía la libertad y la seguridad que este sistema dejaba en manos de quienes a futuro serían los beneficiarios.
Sin embargo, la situación actual es muy diferente a aquellos tiempos no tan lejanos. El Gobierno esgrime la necesidad de hacerse cargo del régimen de capitalización de los argentinos, para contar con rápido volumen de capital para invertir en el país. Si bien esto facilitaría el crecimiento y progreso, que es lo que se animaron a decir a favor de un cambio en la política jubilatoria, también se produjo la pérdida de la tan aclamada posibilidad de elegir, y hay que ver quien se anima a ponerle precio a eso.

Lo que no se aclaró por parte del gobierno, al menos hasta el momento, es cómo se hizo previamente a la sanción de la medida para la realización de aquellas obras que la gente necesitaba, como la construcción de hospitales, mejoras en el servicio sanitario, en materia de seguridad y educación, entre los muchos factores a mejorar desde el anuncio oficial.
Además, no hubo una explicación concreta del por qué de la suba, dado que de un descuento del 11% del sueldo bruto de cada trabajador, la cifra fue modificada en los últimos meses en un alza del 2%, siendo el descuento actual de un 13% de los ingresos. En el período previo al año 2006, cuando aún era libre la elección, hubo una diferencia en los descuentos previsionales de un incremento del 4% del Estado respecto de las entidades privadas, siendo del 11% y del 7% respectivamente los descuentos al bruto per. cápita. A partir del 2007, ambas entidades igualaron sus porcentajes al 11%, donde la elección era más pareja y sólo quedaba librada a la convicción personal.

Es tal vez por estas cifras que sorprende a muchos sectores de la población la política implementada por el gobierno de Cristina, y desconcierta aún más el aumento. Siendo este el mismo gobierno que enfrentó a los ruralistas por una suba en las retenciones móviles, y cuyo objetivo planteaba medidas similares a las esgrimidas en el caso de las AFJP. Ambas políticas plantearon amplios debates en los diversos sectores de la sociedad, unos con más éxito que otros, como la posibilidad de que se reúna la mesa de enlace con el gobierno de tanto en tanto, y otros que en cambio tuvieron que acatar la medida sin mayor derecho a réplica que lo sancionado por el congreso.
¿La intención de estas políticas aplicadas desde el oficialismo, seguirán la línea de ¨ Pan para hoy, hambre para mañana ¨? Habrá que esperar para responder a este interrogante unos años más, donde ya las consecuencias pueden llegar a ser irrevocables, y el dinero aportado todos estos años al seguro de retiro, sólo un recuerdo.




Mariana Colabella
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