martes, 23 de junio de 2009

¨ BÁRBARO: LAS IDEAS NO SE MATAN ¨

La generación de los `90 como resultado de la individualidad setentista y la violencia política.

La violencia política en la Argentina tuvo sus inicios el 14 de junio de 1955, durante un gobierno democrático. Hasta ese día, el general Juan Domingo Perón detentaba el poder por segunda vez en la historia de la nación, y fue en ese mismo momento cuando se encendieron las primeras brazas que permitieron un traspaso desde la situación de caos político que atravesaba el país, hacia la violencia de Estado que se mantuvo hasta 1983.

Fue así como el bombardeo a plaza de Mayo, de la mano del derrocamiento del general Perón, se convirtieron en el punto de inicio de una etapa de proscripción, violencia, represión y deshumanización, que tuvo un papel central en todo lo que fue el golpe del `76 y lo que duró el ¨ Gobierno de reorganización nacional ¨.

Si bien es cierto que fueron varios los sectores de la sociedad que apoyaron el golpe al gobierno de Isabel Martínez de Perón, ya sea por su afinidad a las ideas de López Rega y la triple A, por el mal manejo de la economía o por el caos político y social que provocó, también hubo un grupo de jóvenes que desde su lucha por los ideales- y realidades- trataron de conseguir una sociedad mejor.

De esa generación ¨pura ¨ ya no queda nada. Pura, porque se componía de aquellos jóvenes militantes, sobre todo montoneros, que arriesgaron sus vidas, y las entregaron, en pos de una Argentina para todos, más justa y democrática, pero por sobre todo, más humana.

Y si aún hay algún vestigio de ella en la sociedad, los adultos trataran de ocultarla. Ya no esta de moda que los padres transmitan sus ideales a sus hijos, o mejor dicho, ya no les interesa hacerlo, porque ahora todo es más fácil cuanto menos idealizadas sean las realidades.

Ya no se inculca en las nuevas generaciones eso, porque ya no se necesita. Hoy en día si tu empleador no cumple tu contrato laboral te vas al sindicato; si amenazan con cerrarte la universidad basta con que unos alumnos reclamen un rato para que todo de marcha atrás. Antes no había marcha atrás, las cosas no eran tan sencillas, pero como costaban, valían más la pena, los logros tenían otro gustito.

Y en la actualidad, nimiedades como el conflicto del campo dividen el país. ¿Habrá que esperar a que se derrame más sangre para que la gente entienda que si están juntos, tirando de la soga para el mismo lado, les va a ir mejor?, ¿ que si la sociedad en su conjunto hubiera luchado contra los militares y sus políticas de terrorismo de Estado, tal vez ya no habría sido un exterminio, sino a lo mejor y con un golpe de suerte una guerra más pareja?.

Algunos escritores, como José Pablo Feinmann, han tildado a estos tantos, y a la vez pocos, idealistas de ¨ perejiles ¨. Ojalá que tengan razón, porque si se diera a la inversa, las verdulerías ya no tendrán espacio para almacenar tantos perejiles sueltos, incapaces de accionar por un objetivo.
Colabella Mariana

No hay comentarios:

Publicar un comentario