jueves, 7 de mayo de 2009

LA ILUSION DEL PROGRESO


Incidencias de la reforma universitaria de 1918 en el mercado laboral


La reforma universitaria de 1918 significó muchas cosas en la sociedad: Para algunos fue el fin de una universidad conservadora regida por el ¨ derecho divino ¨ del profesorado, donde no cabía la participación del estudiantado; para otros, fue la concreción de aquellos anhelos de las capas medias de la sociedad para acceder a los mecanismos de ascenso social; Sin embargo, hubo un grupo de personas que creyeron en ella como una reforma social.

Las tres aristas estuvieron bien presentes en lo que fue este proceso en el ámbito de la educación superior, en un contexto donde la ley Sáenz Peña cambió la concepción de ¨ participación ciudadana ¨, en donde la situación financiera internacional afectaba directamente al país y, por sobre todo, en una Argentina que recibió a intensas corrientes migratorias que modificaron la conformación nacional.

El punto desde el que se analice esta revuelta social no es indispensable de establecer, pero lo que si es prioritario plantear para comprender lo que este movimiento reformista significó y continua significando en América Latina y principalmente en la Argentina es si la reforma universitaria es realmente un progreso para la sociedad.

Por un lado, se ha modificado visiblemente el perfil social del estudiante. En tiempos de la generación reformista el alumno solo buscaba mayor participación e integración, algo que presentó desde sus orígenes una problemática ya que la universidad es en realidad una máquina de segregación y competencia. En los últimos 20 años, en cambio, el estudiante pugna por superar el problema que se origina en torno a la crisis en la ¨ función ¨ por la que atraviesa la universidad.

La crisis se debe principalmente a la contradicción estructural que se da, como afirmó el sociólogo Juan Carlos Portantiero, ¨ en los desajustes entre la creciente masificación de la enseñanza superior, y las dificultades que enfrenta el sistema para dar a los egresados una vía de ascenso social ¨ , es decir, a la falta de una distribución proporcionada entre oferta estudiantil y demanda en el mercado laboral.

Esta contradicción le impuso al capitalismo un problema que aun hoy no ha sido capaz de resolver, que es el proceso de desvalorización del diploma como pasaporte de movilidad ascendente. En la actualidad, y sobre todo en la Argentina, se atraviesa un nivel de competitividad tan elevado que incluso una carrera universitaria no resulta una herramienta suficiente para garantizar el éxito laboral.

No faltan casos de abogados conduciendo taxis en épocas de crisis, este es un ejemplo de los tantos egresados de la educación superior que se ven obligados a desempeñar varios tipos de trabajos para cubrir lo que no les ha remunerado su instrucción universitaria, y de ello se desprende también una necesidad que se ha profundizado en la ultima década, que es la del perfeccionamiento continuo, o incluso, la de realizar varias carreras a la vez.

Por otro lado, la ¨ universidad de masas ¨ no ha mejorado la calidad de la enseñanza, sino que por el contrario, ha reducido las exigencias para convertirse en una herramienta accesible. La pregunta es si a eso podría llamarse ¨ progreso ¨ social, y la respuesta a ese interrogante, se puede experimentar en la hazaña en la que puede convertirse el buscar un empleo acorde a lo estudiado, con una remuneración válida a los años de perfeccionamiento invertidos, y que no te aplaste la competencia.
Mariana Colabella

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