Problemáticas que instaló la ley de radiodifusión 22.285 a la libertad de expresión
Gabriel Mariotto, interventor del COMFER
El 15 de septiembre de 1980, bajo el gobierno de facto de Rafael Videla, se sancionó la ¨ ley de radiodifusión ¨, un decreto que estableció las normas de regulación para la radio y la televisión como medios masivos de comunicación. Esta ley pretendía desconcentrar la propiedad de los medios, para evitar que el mensaje que en ellas se transmitiera fuera en contra de los preceptos que fomentaba el gobierno militar.
Ya en la década del 90, cuando se privatizaron los medios de comunicación de la mano del entonces presidente Carlos Saúl Menem, el discurso imperante sostenía que esto garantizaba la pluralidad informativa y la libertad de expresión. Pero este nuevo fenómeno sólo permitió el paso de un oligopolio en manos del Estado, a un oligopolio en manos de empresas privadas.
Los diversos grupos empresariales iniciaron la compra de varios medios de comunicación, generando así el fenómeno que se conoce como ¨ multimedios ¨, siendo esto el origen de un problema aun mayor que es que la concentración de los medios en pocas manos, atenta contra la pluralidad informativa.
No es casual que varios de los canales de aire nacionales que llegan a nuestras manos pertenezcan a un mismo dueño, sino que esta posibilidad de adquirir varios medios a la vez es una herramienta efectiva para ampliar la zona de influencia, dado que si se maneja la información, se maneja a la gente que ve disminuida su capacidad de elección.
Ese es el motivo principal que esgrime el actual proyecto de reforma de la ley de radiodifusión, que cuenta con 21 puntos que esperan ser debatidos en el congreso nacional, amparados en el objetivo de ¨ Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras de autor, el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales ¨, tal como se manifiesta en el inciso 19 artículo 75 de la constitución nacional.
El término ¨ pluralidad ¨ remite a la diferencia de ideas y posturas respecto de algún tema, y en el caso de la información en particular , refiere a la diversidad, a la libre circulación de voces y opiniones, es decir, democracia para la expresión. Pero en la actualidad, la ley vigente fomenta la formación de monopolios y oligopolios mediáticos, la restricción de la calidad informativa, la posibilidad de adquirir hasta 24 licencias en servicios abiertos, y ninguna limitación en la televisión paga ( ley 22.285).
Además, esta ley sólo se aplica a la radio y a la TV, y no contempla a las nuevas tecnologías que se han incorporado en la sociedad, por lo que ante el nuevo proyecto, esta ley es obsoleta e inadecuada para achicar la brecha digital que facilite el acceso y la redistribución del conocimiento, y por ende, incapaz de ser reproductora del precepto que se engloba en el término ¨ pluralidad informativa ¨.
Por otra parte, la propuesta de proyecto de ley pretende abarcar a todos los servicios de comunicación audiovisual, para generar garantías destinadas a proteger el pluralismo y la diversidad de todas las producciones audiovisuales, y esto se manifiesta en, por ejemplo, la reducción de la cantidad de licencias adquiridas por parte de una sólo persona o entidad de 24 a 10, para evitar la concentración que desemboca en el desconocimiento informativo que se da aún hoy, gracias a la ley 22285.
Este fenómeno de ¨ convergencia en las telecomunicaciones ¨ vino ligado al proceso de globalización, donde no es para nada novedoso que los medios de comunicación instalan temas de debate en la opinión pública, que pueden legitimar mediante el peso que representa conformar el multimedio al que pertenecen. El decrecimiento de la pluralidad informativa provoca desconocimiento, y una persona desprovista de información es un blanco muy fácil de manipular.
¿Será tal vez por ese motivo que el debate sobre el proyecto de ley no esté tan latente en la sociedad? Si tenemos en cuenta que además de amiguismos con el gobierno como lo fue el grupo clarín, existen medios cuyos dueños son los políticos que pretenden gobernar, como el caso de De Narváez, con América Medios, la posibilidad de una elección democrática informativa quedó relevada al lugar de una simple ilusión óptica, que lo único que hace es empañar más los ojos de quienes hoy ya no pueden ver lo que unos pocos quieren mostrar.
Colabella Mariana
Protecto de ley de Radiodifusión:
http://www.comfer.gov.ar/web/blog/wp-content/uploads/2009/03/ley-final-sin-marcas.pdf

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